Durante las últimas décadas, el crecimiento industrial y urbano en Bolivia ha provocado que plantas de tratamiento de agua, sistemas de piscicultura, industrias de empaque y fábricas se ubiquen cada vez más cerca de sectores residenciales en ciudades como Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba, La Paz y El Alto.
Dentro de estas instalaciones, los sopladores de anillo regenerativo, también conocidos como blowers industriales o sopladores de canal lateral, se utilizan para generar vacío o presión mediante el movimiento continuo del aire.
Aunque estos equipos destacan por su confiabilidad, operación sin contacto entre el impulsor y la carcasa y mantenimiento relativamente sencillo, pueden generar niveles considerables de ruido y vibración cuando:
- Se instalan sobre estructuras inadecuadas.
- Las tuberías transmiten vibraciones.
- Los filtros se encuentran obstruidos.
- Los rodamientos presentan desgaste.
- El equipo trabaja fuera de sus condiciones de diseño.
- No se considera el efecto de la altitud.
Para las industrias ubicadas cerca de zonas urbanas, controlar estas emisiones resulta fundamental para proteger a los trabajadores, conservar la vida útil de los equipos y reducir las molestias ocasionadas a las comunidades vecinas.
A continuación, se presentan recomendaciones técnicas para disminuir el ruido y las vibraciones mediante una correcta instalación, el uso de silenciadores y soportes antivibratorios y la implementación de un programa de mantenimiento preventivo.
- ¿Cómo se origina el ruido en un soplador regenerativo?
En un soplador de anillo regenerativo, las palas del impulsor giran a gran velocidad dentro de un canal lateral. Durante este proceso, el aire recibe energía de manera repetitiva hasta alcanzar la presión o el nivel de vacío requerido por el sistema.
El movimiento del impulsor, la turbulencia del aire y el paso del flujo por las conexiones de admisión y descarga producen principalmente ruido aerodinámico de alta frecuencia.
El nivel de ruido generado depende de varios factores:
- Modelo, potencia y velocidad del soplador.
- Presión diferencial de operación.
- Caudal de aire.
- Diseño de las tuberías.
- Restricciones en la admisión o descarga.
- Estado de los filtros y silenciadores.
- Condición de los rodamientos.
- Rigidez de la base.
- Presencia de superficies resonantes.
- Temperatura y altitud de la instalación.
También es importante diferenciar dos tipos de evaluación acústica.
Ruido ocupacional
Corresponde a la exposición que recibe el personal que trabaja cerca del soplador. Esta evaluación debe considerar el nivel de presión sonora y el tiempo de exposición durante la jornada laboral.
Cuando las mediciones alcancen los niveles establecidos por la normativa de seguridad aplicable, deberán implementarse controles de ingeniería, señalización, protección auditiva y programas de conservación de la audición.
Ruido ambiental
Es el sonido que se transmite desde la planta hacia viviendas, establecimientos o espacios públicos cercanos. Su evaluación debe realizarse en los puntos, periodos y horarios establecidos por la normativa ambiental nacional y las disposiciones municipales correspondientes.
La Ley N.º 1333 del Medio Ambiente establece el control de los niveles de ruido generados por actividades industriales, comerciales, domésticas y de transporte. Por su parte, el Reglamento en Materia de Contaminación Atmosférica dispone que las emisiones no deben exceder los límites permisibles aplicables.
Por lo tanto, la instalación de silenciadores o bases antivibratorias debe complementarse con mediciones acústicas cuando sea necesario comprobar el cumplimiento normativo.
- La vibración como fuente de ruido y desgaste
Además del ruido transmitido por el aire, los sopladores pueden generar vibraciones que se propagan hacia la base, la estructura del edificio y las tuberías.
Una vibración elevada o un aumento progresivo respecto de la condición normal del equipo puede estar relacionado con:
- Aflojamiento de los elementos de fijación.
- Deformación o falta de nivelación de la base.
- Desgaste de rodamientos.
- Acumulación de partículas en el impulsor.
- Contacto interno entre componentes.
- Desalineación o esfuerzos producidos por las tuberías.
- Resonancia estructural.
- Operación fuera del rango autorizado.
No se debe establecer un único valor de vibración como límite para todos los sopladores. Los niveles de alarma deben definirse de acuerdo con el modelo, las indicaciones del fabricante, las condiciones de medición y la norma técnica utilizada.
Una buena práctica consiste en medir la vibración cuando el equipo se encuentra en condiciones normales y utilizar ese resultado como línea base. Posteriormente, las mediciones periódicas permitirán identificar cambios antes de que se produzca una falla.
- Pautas de instalación para reducir el ruido
La reducción del ruido comienza durante el diseño y montaje del sistema. Una instalación incorrecta puede convertir una vibración moderada en un problema acústico para toda la planta.

Imagen 1: Instalación recomendada: base nivelada, soportes antivibratorios y conexiones flexibles con soporte independiente. (Img de referencia).
- Selección de una base estable
El soplador no debe instalarse sobre paredes delgadas, láminas metálicas sueltas, plataformas débiles o superficies que puedan comportarse como cajas de resonancia.
Se recomienda fijar el equipo sobre una superficie:
- Plana.
- Estable.
- Rígida.
- Correctamente nivelada.
- Capaz de soportar el peso y las cargas dinámicas.
Una base de hormigón o una estructura metálica adecuadamente calculada puede reducir el movimiento y evitar que las vibraciones se amplifiquen.
La tolerancia de planitud, los puntos de fijación y los pares de apriete deben verificarse siempre en el manual del modelo instalado.
- Instalación de soportes antivibratorios
Para reducir la transmisión de vibraciones hacia la estructura pueden utilizarse soportes de caucho, aisladores elastoméricos o amortiguadores de resorte.
La selección depende de:
- Peso del conjunto.
- Velocidad de operación.
- Frecuencia de excitación.
- Distribución de cargas.
- Orientación del montaje.
- Condiciones ambientales.
- Recomendaciones del fabricante.
Los soportes deben instalarse de forma uniforme y no deben quedar sometidos a cargas laterales, torsiones o compresiones desiguales.
Tampoco se debe aplicar un par de apriete genérico. Cada equipo puede requerir elementos y valores de ajuste diferentes. Un apriete excesivo puede deformar el soporte, reducir su capacidad de aislamiento o dañar las roscas.
- Uso de conexiones flexibles
La tubería no debe transmitir su peso, desalineación ni vibraciones directamente hacia las conexiones del soplador.
Siempre que el diseño del fabricante lo permita, se recomienda incorporar mangueras flexibles o juntas de expansión apropiadas en la admisión y descarga.
Estas conexiones ayudan a:
- Desacoplar las vibraciones.
- Compensar pequeños movimientos.
- Reducir esfuerzos sobre las bocas del equipo.
- Disminuir el ruido estructural.
- Prevenir daños por fatiga en las tuberías.
Los elementos flexibles deben ser compatibles con la temperatura, la presión, el vacío y el tipo de gas utilizado. No deben emplearse para corregir desalineaciones excesivas ni para sostener el peso de la tubería.
- Soporte independiente de las tuberías
Las tuberías deben contar con sus propios soportes. El soplador no debe funcionar como elemento de sustentación de la red.
También es recomendable revisar:
- Distancia entre soportes.
- Dilatación térmica.
- Cambios bruscos de dirección.
- Reducciones de diámetro.
- Válvulas instaladas cerca del equipo.
- Posibles puntos de resonancia.
Una tubería mal soportada puede amplificar el ruido y provocar esfuerzos mecánicos en las conexiones.
- Uso correcto de silenciadores
Los silenciadores reducen el ruido aerodinámico generado por el movimiento del aire. Dependiendo del diseño del equipo, pueden instalarse en la admisión, en la descarga o en ambos puntos.
Algunos sopladores incorporan silenciadores de fábrica, mientras que otros necesitan accesorios adicionales según la aplicación.
Los silenciadores externos pueden ser especialmente útiles cuando el soplador:
- Aspira directamente del ambiente.
- Descarga libremente a la atmósfera.
- Opera cerca de áreas de trabajo.
- Está instalado próximo a zonas residenciales.
- Presenta un componente importante de ruido en altas frecuencias.
Para seleccionar el silenciador se deben verificar:
- Diámetro de conexión.
- Tipo de rosca o brida.
- Caudal de operación.
- Presión o vacío.
- Temperatura del aire.
- Pérdida de carga admisible.
- Material de construcción.
- Capacidad de atenuación acústica.
Un silenciador demasiado restrictivo puede aumentar la presión diferencial, la corriente del motor y la temperatura del equipo. Por esta razón, no debe elegirse únicamente por su tamaño externo o por el diámetro de la conexión.
Las roscas, adaptadores y acoples deben corresponder exactamente con las especificaciones del soplador. Una conexión incorrecta puede causar daños, fugas y silbidos de alta frecuencia.

Imagen 2: Estructura interna del filtro de admisión y silenciador cilíndrico con material fonoabsorbente. (Img de referencia).
- Efecto de la altitud en los sopladores instalados en Bolivia
La altitud es un factor crítico para instalaciones ubicadas en ciudades como La Paz, El Alto, Oruro y Potosí.
A medida que aumenta la altura sobre el nivel del mar, disminuyen la presión atmosférica y la densidad del aire. Esto modifica la masa de aire desplazada y puede afectar:
- Capacidad real del soplador.
- Punto de operación.
- Refrigeración del motor.
- Temperatura de descarga.
- Potencia disponible.
- Consumo de corriente.
- Margen térmico.
- Selección de válvulas y accesorios.
En numerosos motores eléctricos, los 1.000 m s. n. m. se utilizan como condición de referencia. Esto no significa que el equipo no pueda operar por encima de esa altitud, sino que puede ser necesario aplicar factores de corrección o seleccionar un conjunto diseñado para esas condiciones.
Por esta razón, la selección de un soplador para Bolivia no debe realizarse únicamente con el caudal indicado en condiciones estándar. Se deben proporcionar al fabricante o distribuidor los siguientes datos:
- Altitud exacta de la instalación.
- Temperatura ambiente mínima y máxima.
- Caudal requerido en condiciones reales.
- Presión o vacío de operación.
- Horas diarias de funcionamiento.
- Tipo de servicio: continuo o intermitente.
- Características del aire o gas transportado.
- Restricciones existentes en la tubería.
Relación entre altitud, temperatura y ruido
Una refrigeración insuficiente o una temperatura de operación elevada puede acelerar el deterioro de algunos componentes.
Entre las posibles consecuencias se encuentran:
- Degradación del material acústico: la temperatura, el polvo, la humedad o los contaminantes pueden reducir la capacidad de atenuación del material interno del silenciador.
- Deterioro de rodamientos y lubricantes: una temperatura superior a la permitida puede afectar la grasa, reducir la vida útil de los rodamientos y generar ruidos anormales.
- Expansión térmica: el aumento de temperatura puede modificar las holguras internas y, en condiciones anormales, favorecer el contacto entre componentes.
- Sobrecarga del motor: un punto de operación incorrecto puede aumentar la corriente y la temperatura del bobinado.
En instalaciones de altura se debe garantizar una ventilación adecuada y evitar la recirculación del aire caliente descargado por el soplador o por el ventilador del motor.
Cualquier modificación de velocidad mediante un variador de frecuencia deberá mantenerse dentro del rango autorizado por el fabricante. Aumentar la frecuencia sin una evaluación técnica puede elevar el caudal, la potencia absorbida, la presión, el ruido y la temperatura.

Imagen 3: Impacto de la altitud y la menor densidad del aire en la refrigeración y exigencia térmica del equipo. (Img de referencia).
- Programa de mantenimiento preventivo para controlar el ruido
Un soplador correctamente instalado puede aumentar progresivamente su nivel de ruido si no recibe mantenimiento. Por ello, es conveniente combinar inspecciones rutinarias con mediciones de temperatura, corriente, vibración y presión sonora.
Las frecuencias de mantenimiento deben ajustarse al manual del fabricante, las horas de funcionamiento, la cantidad de polvo, la temperatura, la altitud y las condiciones del proceso.
- Inspección de filtros
Un filtro obstruido reduce el caudal, modifica el punto de operación y puede elevar la temperatura del equipo. Si el filtro permite el paso de partículas, estas pueden acumularse en el impulsor y producir desbalance.
Durante la inspección se debe comprobar:
- Nivel de suciedad.
- Estado del cartucho.
- Presencia de humedad o aceite.
- Ajuste de la carcasa.
- Sellado de las conexiones.
- Caída de presión.
En ambientes con alta concentración de polvo, la inspección debe realizarse con mayor frecuencia. El reemplazo debe basarse en la condición del filtro y en las instrucciones del fabricante.
- Revisión de silenciadores
El material acústico puede deteriorarse por temperatura, humedad, polvo, aceite o envejecimiento.
Se recomienda revisar:
- Estado del material absorbente.
- Presencia de desprendimientos.
- Obstrucciones internas.
- Corrosión.
- Fugas en las uniones.
- Cambios en el nivel o tonalidad del ruido.
La espuma o material acústico debe reemplazarse cuando presente deterioro o cuando las mediciones indiquen una pérdida de atenuación. No es necesario establecer un reemplazo anual para todos los equipos, salvo que el fabricante así lo determine.
III. Monitoreo de rodamientos
Los rodamientos desgastados pueden producir:
- Chirridos.
- Golpeteos.
- Zumbidos.
- Aumento de temperatura.
- Vibraciones superiores a la línea base.
Si aparecen ruidos metálicos, vibraciones severas, calentamiento anormal u olor a material recalentado, el equipo debe detenerse de forma segura y ser inspeccionado por personal calificado.
La vida útil de los rodamientos depende de la carga, la temperatura, la velocidad, la lubricación y las condiciones ambientales. Por ello, su sustitución debe realizarse según el manual o mediante mantenimiento basado en condición.
Los rodamientos, sellos y lubricantes utilizados deben cumplir exactamente con las especificaciones del fabricante. Se recomienda emplear repuestos originales o equivalentes técnicamente homologados.
- Inspección del impulsor y la carcasa
El ingreso de partículas o la acumulación de suciedad puede desbalancear el impulsor. En casos extremos, también puede producir contacto interno y ruido de rozamiento.
La inspección debe realizarse con el equipo:
- Apagado.
- Desenergizado.
- Bloqueado.
- Sin presión ni vacío residual.
- A una temperatura segura.
No se debe introducir herramientas ni realizar inspecciones internas mientras el impulsor pueda girar.
- Revisión de bases y soportes antivibratorios
Los soportes de caucho pueden endurecerse, agrietarse o deformarse con el paso del tiempo.
Se debe comprobar:
- Estado del caucho.
- Compresión uniforme.
- Presencia de grietas.
- Tornillos flojos.
- Corrosión.
- Desplazamiento del equipo.
- Contactos rígidos que anulen el aislamiento.
Los elementos de fijación deberán ajustarse utilizando los valores establecidos por el fabricante.
- Control eléctrico
Las variaciones de tensión, el desbalance entre fases, las conexiones flojas o una configuración incorrecta del motor pueden generar calentamiento, vibración y zumbidos eléctricos.
El personal autorizado debe verificar periódicamente:
- Tensión de alimentación.
- Corriente por fase.
- Desbalance de tensión y corriente.
- Frecuencia.
- Conexiones eléctricas.
- Estado de contactores y protecciones.
- Configuración del relé de sobrecarga.
- Parámetros del variador, cuando exista.
- Temperatura del motor.
El sistema debe contar con protecciones eléctricas correctamente dimensionadas de acuerdo con la potencia, tensión y corriente nominal del motor.
- Plan orientativo de mantenimiento acústico
| Componente | Acción recomendada | Frecuencia orientativa | Efecto sobre el ruido |
|---|---|---|---|
| Filtro de admisión | Inspeccionar suciedad, caída de presión, humedad y estado del cartucho. Limpiar o reemplazar según condición. | Según ambiente y manual; revisar con mayor frecuencia en zonas polvorientas. | Evita restricciones, calentamiento y acumulación de partículas en el impulsor. |
| Silenciadores | Revisar material absorbente, fugas, obstrucciones y deterioro térmico. | Durante el mantenimiento programado o cuando aumente el ruido. | Mantiene la atenuación del ruido aerodinámico. |
| Soportes antivibratorios | Verificar deformación, grietas, fijación y distribución de cargas. | Como mínimo durante las inspecciones periódicas de la base. | Reduce la transmisión de vibraciones a la estructura. |
| Conexiones flexibles | Inspeccionar grietas, fugas, endurecimiento y desalineación. | Según manual y condiciones de operación. | Evita que la vibración se transmita a la tubería. |
| Rodamientos | Monitorear ruido, vibración y temperatura. Sustituir según condición o manual. | Determinada por el fabricante y las horas de servicio. | Previene chirridos, golpeteos y vibraciones anormales. |
| Impulsor y carcasa | Verificar contaminación, desbalance o señales de contacto interno. | Cuando las tendencias de vibración, ruido o desempeño lo indiquen. | Evita ruidos de rozamiento y desbalance. |
| Sistema eléctrico | Medir tensión, corriente, desbalance y temperatura. | Según el plan eléctrico de mantenimiento. | Reduce zumbidos, sobrecalentamiento y operación irregular. |
| Tuberías y soportes | Revisar fijaciones, esfuerzos, peso suspendido y puntos de resonancia. | En inspecciones periódicas y después de modificaciones. | Disminuye el ruido estructural y el riesgo de fatiga. |
- Recomendaciones adicionales para plantas cercanas a zonas residenciales
Cuando la instalación se encuentre cerca de viviendas, hospitales, centros educativos u oficinas, los silenciadores y soportes antivibratorios pueden no ser suficientes.
En estos casos se puede evaluar:
- Instalación de cerramientos acústicos.
- Construcción de barreras entre el equipo y el receptor.
- Incorporación de material absorbente en el cuarto de máquinas.
- Instalación de ductos acústicos de admisión y ventilación.
- Reubicación del soplador.
- Eliminación de aberturas orientadas hacia las viviendas.
- Uso de equipos diseñados para bajos niveles de ruido.
- Operación programada en horarios menos sensibles.
- Monitoreo acústico en el perímetro de la planta.
Los cerramientos deben diseñarse cuidadosamente para no comprometer la ventilación. Encerrar un soplador sin garantizar la disipación del calor puede aumentar su temperatura y reducir su vida útil.
Conclusión
La reducción de ruido en sopladores de anillo regenerativo no depende de una única medida. Requiere combinar una selección adecuada para las condiciones reales de operación, una base rígida, aislamiento de vibraciones, tuberías correctamente soportadas, conexiones flexibles, silenciadores compatibles y mantenimiento preventivo.
En Bolivia, la altitud debe considerarse desde la etapa de selección, especialmente en instalaciones ubicadas en La Paz, El Alto, Oruro y Potosí. Utilizar únicamente datos de catálogo referidos a condiciones estándar puede conducir a errores de capacidad, temperatura o carga del motor.
En plantas próximas a sectores residenciales, las medidas de reducción acústica deben complementarse con mediciones realizadas en los puntos y horarios definidos por la normativa aplicable. Asimismo, los valores de montaje, los límites de operación y los intervalos de mantenimiento deben confirmarse siempre en el manual específico del fabricante.
Una correcta gestión del ruido no solo protege la salud de los trabajadores y mejora la relación con la comunidad: también permite detectar fallas tempranas, conservar los componentes y aumentar la confiabilidad de toda la instalación.







