En el panorama industrial y productivo de Bolivia, los sopladores regenerativos —también conocidos como blowers de canal lateral— se utilizan en aplicaciones como piscicultura, tratamiento de aguas, transporte neumático, aireación, secado, vacío industrial y diferentes procesos de manufactura.
Estos equipos generan caudal de aire mediante un impulsor que acelera el fluido repetidamente dentro de un canal lateral. Este principio permite producir vacío o sobrepresión sin contacto interno y, en muchos casos, sin utilizar aceite. Sin embargo, durante la compresión se genera un incremento de temperatura que debe considerarse desde el diseño de la instalación.
Uno de los errores más frecuentes es conectar tuberías plásticas convencionales directamente a la descarga del soplador sin comprobar previamente la temperatura del aire. Esta práctica puede provocar deformaciones, pérdida de presión, restricciones en la tubería y riesgos para el personal.
Por esta razón, los manuales de determinados fabricantes recomiendan instalar tubería metálica o materiales resistentes a altas temperaturas en el primer tramo de descarga. La longitud y el material definitivos deben seleccionarse según el modelo del soplador, su presión de trabajo, las condiciones ambientales y las instrucciones del fabricante.
- ¿Por qué aumenta la temperatura en un soplador regenerativo?
El soplador regenerativo utiliza un impulsor rotativo para acelerar el aire. Durante su recorrido por el canal lateral, el fluido recibe energía de manera repetida, lo que aumenta progresivamente su presión antes de ser expulsado por la conexión de descarga.
Una parte de la energía suministrada se transforma inevitablemente en calor. Por ello, la temperatura del aire descargado puede ser considerablemente superior a la temperatura del aire de entrada.
El incremento térmico depende de factores como:
- Modelo y número de etapas del soplador.
- Presión diferencial de operación.
- Caudal real de aire.
- Temperatura del aire de entrada.
- Temperatura ambiente.
- Altitud de instalación.
- Estado y limpieza del filtro.
- Diámetro de las tuberías.
- Cantidad de codos, reducciones y accesorios.
- Restricciones presentes en la red.
En determinados modelos y bajo condiciones exigentes, la carcasa o el aire de descarga pueden alcanzar temperaturas cercanas a 160 °C. No obstante, esta cifra no aplica a todos los sopladores. El límite real debe verificarse en la ficha técnica y el manual de operación de cada equipo.
- Riesgos de conectar tuberías plásticas directamente a la descarga
En Bolivia es habitual utilizar tuberías de PVC, polietileno u otros materiales plásticos debido a su disponibilidad, bajo costo y facilidad de instalación. Sin embargo, no todos estos materiales tienen la capacidad de soportar continuamente la temperatura generada por un soplador.
Además, la resistencia de una tubería plástica disminuye a medida que aumenta su temperatura. Esto significa que una tubería podría no derretirse, pero sí perder una parte importante de su capacidad para soportar presión.
Si una tubería plástica no apta se conecta directamente a la descarga, pueden presentarse los siguientes problemas:
- Ablandamiento o deformación progresiva.
- Pérdida de resistencia mecánica.
- Fugas en uniones, accesorios o puntos pegados.
- Colapso parcial o reducción de la sección interior.
- Incremento de la pérdida de carga.
- Aumento de la contrapresión del sistema.
- Elevación adicional de la temperatura de descarga.
- Sobrecarga o aumento de corriente del motor.
- Riesgo de quemaduras o daños en componentes cercanos.
Es importante aclarar que una fuga, por sí sola, no siempre incrementa la carga del motor. El mayor riesgo ocurre cuando la deformación genera una obstrucción o reducción de sección, porque el soplador debe trabajar contra una presión diferencial superior.
La selección de cualquier tubería plástica debe considerar:
- Temperatura máxima de operación continua.
- Presión admisible a esa temperatura.
- Compatibilidad con el fluido transportado.
- Dilatación térmica.
- Resistencia de los accesorios, sellos y adhesivos.
- Recomendaciones del fabricante del soplador y de la tubería.

Img 1. Deformación térmica y colapso estructural en tubería plástica conectada directamente a la brida de descarga de un soplador industrial. (Img de referencia).
- Uso de tubería metálica en el primer tramo de descarga
Para controlar la temperatura y proteger la red, se recomienda instalar tubería metálica o un material con capacidad térmica equivalente en el primer tramo de descarga.
Este segmento cumple varias funciones:
- Resiste la temperatura inicial del aire comprimido.
- Favorece la disipación del calor hacia el ambiente.
- Reduce el riesgo de deformación de la red.
- Facilita una transición segura hacia otros materiales.
- Mejora la estabilidad mecánica cerca del soplador.
¿Cuántos metros de tubería metálica deben instalarse?
No existe una longitud universal aplicable a todos los sopladores. Como referencia, algunos fabricantes recomiendan utilizar entre 1,5 y 2,5 metros de tubería metálica antes de realizar la transición hacia una tubería plástica.
Sin embargo, la longitud definitiva debe establecerse considerando:
- Temperatura de descarga indicada por el fabricante.
- Presión diferencial de trabajo.
- Potencia y configuración del soplador.
- Temperatura ambiente.
- Altitud de la instalación.
- Ventilación disponible.
- Velocidad del aire.
- Material que se instalará después del tramo metálico.
La transición hacia plástico solo debe efectuarse cuando la temperatura medida se encuentre por debajo del límite continuo permitido para la tubería, sus accesorios, adhesivos, juntas y elementos de conexión.
Cuando la temperatura de operación sea crítica, se recomienda instalar un sensor o indicador de temperatura en el punto de transición.
Materiales recomendados
Dependiendo de las condiciones ambientales y del proceso, pueden utilizarse:
- Acero al carbono.
- Acero galvanizado.
- Acero inoxidable.
- Tuberías metálicas especificadas por el fabricante.
El acero galvanizado puede ser una alternativa práctica por su resistencia térmica, disponibilidad y durabilidad mecánica. No obstante, en ambientes corrosivos, procesos sanitarios o aplicaciones con requisitos especiales puede ser necesario utilizar acero inoxidable u otro material compatible.
La selección no debe realizarse únicamente por temperatura. También deben evaluarse la corrosión, vibración, presión, peso y compatibilidad con el proceso.

mg 2. Diagrama de montaje técnico para descarga de aire: tramo de disipación metálica (1,5 m – 2,5 m), sensor de control térmico y transición bridada hacia tubería plástica. (Img de referencia).
- Protección contra superficies calientes
La tubería metálica ayuda a disipar el calor, pero su superficie puede alcanzar temperaturas capaces de provocar quemaduras.
Por esta razón, el tramo caliente debe instalarse fuera de las zonas de circulación siempre que sea posible. Si existe riesgo de contacto accidental, se deben implementar medidas como:
- Guardas de lámina perforada.
- Estructuras o mallas metálicas de protección.
- Barreras físicas.
- Señalización de “Superficie caliente”.
- Restricción de acceso al área.
- Aislamiento térmico diseñado correctamente.
El aislamiento térmico debe analizarse con cuidado. Aunque protege al personal, también puede reducir la disipación natural del calor y mantener una temperatura elevada durante mayor tiempo. Si se utiliza aislamiento, debe comprobarse que el sistema continúe operando dentro de los límites térmicos establecidos.

Img 3. Protección perimetral con guarda de malla metálica y señalética de advertencia para tramos con alta temperatura superficial. (Img de referencia).
- Consideraciones especiales por la altitud de Bolivia
Bolivia presenta condiciones geográficas particulares. Ciudades como La Paz, El Alto, Oruro y Potosí se encuentran a altitudes considerablemente superiores a las condiciones estándar utilizadas en muchos catálogos.
Algunos fabricantes establecen 1.000 metros sobre el nivel del mar como altitud máxima estándar o como punto a partir del cual se necesita una corrección técnica. Esto no significa necesariamente que el equipo no pueda operar a mayor altitud, sino que su desempeño debe evaluarse específicamente.
Por ejemplo, determinados sopladores de canal lateral de Atlas Copco indican una altitud estándar máxima de 1.000 metros y una temperatura ambiente máxima de 40 °C. Estas condiciones varían según la serie y el modelo, por lo que siempre deben consultarse los datos específicos del equipo. Atlas Copco DB Series
A mayor altitud, la densidad del aire disminuye. Esto puede afectar:
- Flujo másico entregado.
- Presión absoluta de entrada.
- Capacidad de aireación del proceso.
- Transferencia térmica.
- Refrigeración del motor.
- Potencia disponible.
- Corriente de operación.
- Temperatura de descarga.
- Selección del diámetro de la tubería.
En aplicaciones de piscicultura o tratamiento de aguas, el dato relevante no siempre es únicamente el caudal volumétrico. También debe evaluarse la masa de aire y el oxígeno realmente entregado al proceso.
Alargar el tramo metálico puede ayudar a disipar calor, pero no sustituye la corrección del soplador por altitud. Para instalaciones por encima del límite indicado en el catálogo, se debe solicitar al proveedor:
- Curva de rendimiento corregida.
- Validación del punto de operación.
- Corrección de potencia del motor.
- Verificación de temperatura.
- Confirmación de la presión diferencial admisible.
- Recomendación de accesorios y protecciones.
- Efecto de la temperatura ambiente
Las curvas de rendimiento de los sopladores suelen publicarse bajo condiciones de referencia, generalmente con aire alrededor de 20 o 25 °C. La condición exacta debe comprobarse en el catálogo correspondiente.
En regiones cálidas como Santa Cruz, Beni o Pando, la temperatura del aire de entrada puede ser considerablemente mayor. Cuando la temperatura ambiente aumenta:
- Disminuye la densidad del aire.
- Puede reducirse la capacidad de refrigeración.
- Aumenta la temperatura final de descarga.
- Disminuye el margen térmico del sistema.
- Puede ser necesario reducir la presión diferencial admisible.
Por esta razón, el soplador debe instalarse en un espacio ventilado, limpio y protegido de la radiación solar directa. También deben respetarse las distancias mínimas alrededor del motor y de las entradas de ventilación.
El soplador no debe encerrarse en gabinetes sin ventilación adecuada.
- Selección del diámetro de la tubería
Como criterio inicial, la tubería no debe tener un diámetro menor que la conexión de descarga del soplador. Sin embargo, utilizar el mismo diámetro no garantiza automáticamente que la red esté bien dimensionada.
En tuberías largas o sistemas con múltiples accesorios, puede ser necesario utilizar un diámetro mayor para limitar la velocidad del aire y las pérdidas de carga.
Una tubería demasiado pequeña puede generar:
- Mayor velocidad del aire.
- Incremento de las pérdidas por fricción.
- Mayor contrapresión.
- Aumento de ruido.
- Elevación de la temperatura de descarga.
- Mayor consumo de corriente.
- Operación fuera de la curva permitida.
El diámetro debe seleccionarse mediante un cálculo de pérdidas de carga que considere el caudal, la longitud total, la rugosidad, los accesorios y la presión requerida en el punto de uso.
- Codos, reducciones y restricciones
Los codos no generan calor directamente, pero aumentan la resistencia al flujo. Si la suma de las pérdidas de carga obliga al soplador a operar con una presión diferencial más alta, la temperatura de descarga y la corriente del motor pueden incrementarse.
Para reducir estas pérdidas se recomienda:
- Minimizar el número de codos.
- Utilizar codos de radio largo.
- Evitar reducciones bruscas.
- Eliminar cambios innecesarios de diámetro.
- Mantener limpios los filtros y silenciadores.
- Revisar que las válvulas estén completamente abiertas durante la operación.
- Diseñar colectores con una sección adecuada.
- Evitar tuberías flexibles que puedan colapsar.
No se debe estrangular la descarga para controlar el caudal sin verificar previamente la curva del soplador y su presión diferencial máxima.
- Instalación de válvulas de alivio
Una válvula de alivio protege al soplador cuando la presión o el vacío superan el límite permitido. Puede ser necesaria en sistemas donde exista riesgo de:
- Cierre accidental de una válvula.
- Obstrucción de difusores.
- Saturación de filtros.
- Bloqueo de la tubería.
- Variaciones importantes en el proceso.
La válvula debe:
- Estar dimensionada para el caudal del soplador.
- Ajustarse por debajo de la presión diferencial máxima permitida.
- Instalarse en una ubicación adecuada.
- Descargar hacia una zona segura.
- Revisarse periódicamente.
- Cumplir las instrucciones del fabricante.
No debe seleccionarse solamente por el diámetro de la tubería. También se deben considerar su capacidad de descarga, rango de ajuste y compatibilidad con la operación a presión o vacío.
- Dilatación, vibración y soportes
La tubería metálica cambia de longitud al calentarse. Si se instala de forma rígida y sin considerar la dilatación térmica, puede transmitir esfuerzos hacia la carcasa del soplador.
Para evitar daños se recomienda:
- Instalar soportes independientes.
- No utilizar el soplador como soporte de la tubería.
- Considerar la expansión térmica.
- Utilizar conexiones flexibles aptas para la temperatura.
- Evitar cargas externas sobre la brida o conexión roscada.
- Verificar la alineación de las tuberías.
- Controlar la vibración del conjunto.
Las conexiones flexibles deben ser compatibles con la temperatura, presión y composición del fluido. No debe instalarse una manguera de caucho convencional sin comprobar previamente su capacidad térmica.
- Protección térmica y eléctrica
Algunos sopladores incorporan interruptores bimetálicos, termistores PTC o sensores de temperatura. En otros modelos, estos elementos son opcionales o deben conectarse externamente al tablero eléctrico.
La protección del sistema puede incluir:
- Relé de sobrecarga correctamente ajustado.
- Protección contra pérdida y desbalance de fases.
- Termistores o sensores térmicos.
- Monitoreo de corriente.
- Medición de temperatura de descarga.
- Presostato o vacuostato.
- Válvula de alivio.
- Parada automática por sobretemperatura.
- Variador de frecuencia, cuando esté autorizado.
Si el soplador se apaga repetidamente por temperatura, no se debe reiniciar de manera continua sin identificar la causa. Entre las causas posibles se encuentran:
- Filtro obstruido.
- Descarga restringida.
- Presión diferencial excesiva.
- Tubería subdimensionada.
- Ventilación insuficiente.
- Temperatura ambiente elevada.
- Giro incorrecto del motor.
- Problemas eléctricos.
- Operación fuera del rango permitido.
- Mantenimiento preventivo
Una instalación correctamente diseñada requiere inspecciones periódicas para conservar su seguridad y eficiencia.
Inspección de uniones y soportes
Los ciclos térmicos producen dilatación y contracción. Se deben revisar:
- Uniones roscadas.
- Bridas y empaques.
- Abrazaderas.
- Soportes.
- Conexiones flexibles.
- Puntos de fuga.
- Signos de corrosión.
- Deformaciones o cambios de color.
Limpieza de filtros
Un filtro de succión saturado reduce el flujo y puede elevar la presión diferencial, la temperatura y el consumo eléctrico. La frecuencia de limpieza dependerá del nivel de polvo del ambiente.
En zonas industriales, agrícolas o mineras de Bolivia puede ser necesario inspeccionar los filtros con mayor frecuencia.
Medición de variables
Se recomienda llevar un registro de:
- Corriente del motor.
- Temperatura ambiente.
- Temperatura de descarga.
- Presión o vacío.
- Horas de funcionamiento.
- Estado del filtro.
- Vibración y ruido.
El seguimiento de estas variables permite detectar tendencias antes de que se produzca una falla.
- Seguridad durante la intervención
Antes de realizar mantenimiento:
- Detenga el soplador.
- Desconecte la alimentación eléctrica.
- Aplique un procedimiento de bloqueo y etiquetado.
- Espere a que el impulsor se detenga completamente.
- Libere de manera segura cualquier presión o vacío residual.
- Compruebe que la carcasa y la tubería hayan alcanzado una temperatura segura.
- Utilice el equipo de protección personal correspondiente.
No debe establecerse un tiempo fijo de cinco minutos como garantía de enfriamiento. Dependiendo del tamaño del equipo, la temperatura ambiente y la ventilación, la carcasa y la tubería pueden permanecer calientes durante más tiempo.
El equipo de protección puede incluir:
- Guantes resistentes al calor.
- Calzado de seguridad.
- Protección ocular.
- Ropa de trabajo adecuada.
- Protección auditiva cuando el nivel sonoro lo requiera.
- Lista de verificación para una instalación segura
Antes de poner en marcha un soplador regenerativo en Bolivia, verifique:
- El modelo fue seleccionado para el caudal y la presión requeridos.
- Se aplicaron las correcciones correspondientes por altitud.
- La temperatura ambiente está dentro del rango permitido.
- La tubería soporta la temperatura y presión de operación.
- El primer tramo de descarga utiliza un material térmicamente adecuado.
- La transición hacia plástico se realiza a una temperatura segura.
- El diámetro de la red no genera una pérdida de carga excesiva.
- Se minimizaron los codos y reducciones.
- La tubería posee soportes independientes.
- Se consideró la dilatación térmica.
- Las conexiones flexibles son aptas para la temperatura.
- Se instaló una válvula de alivio correctamente dimensionada.
- El tablero dispone de las protecciones eléctricas necesarias.
- El soplador cuenta con suficiente ventilación.
- Las superficies calientes están señalizadas o protegidas.
- El sentido de giro del motor es correcto.
- La presión, corriente y temperatura fueron medidas durante la puesta en marcha.
Conclusión
La gestión de la temperatura es una parte esencial del diseño de una instalación con sopladores regenerativos. Conectar PVC u otra tubería plástica convencional directamente a la descarga, sin conocer la temperatura real, puede provocar deformaciones, restricciones, fugas y condiciones inseguras.
La instalación de un primer tramo metálico constituye una medida efectiva para resistir y disipar el calor. Sin embargo, su longitud no debe fijarse mediante una regla universal. Debe definirse según el modelo, la presión diferencial, la temperatura de descarga, la altitud, el clima y las instrucciones del fabricante.
En Bolivia, la altitud representa un factor especialmente importante. En ciudades ubicadas a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, no basta con ampliar la tubería metálica: también es necesario verificar el desempeño aerodinámico, la potencia del motor, la capacidad de refrigeración y el punto de operación del soplador.
Una instalación segura requiere combinar una correcta selección del equipo, tuberías adecuadas, control de pérdidas de carga, protección térmica, válvulas de alivio y mantenimiento preventivo. Estas medidas permiten proteger al personal, evitar paradas inesperadas y prolongar la vida útil del sistema.
Nota técnica: Las temperaturas, longitudes y límites mencionados son referencias generales. Para diseñar o modificar una instalación, siempre deben prevalecer la ficha técnica, la curva de rendimiento y el manual del modelo específico, junto con la validación de un especialista.







